Desarraigos cañoneros

El 8 y 9 de septiembre de 2018, campesinos y campesinas de varios municipios afectados por Hidroituango, pertenecientes a Movimiento Ríos Vivos Antioquia, se movilizaron hacia el coliseo del casco urbano de Ituango para acompañar a las familias alojadas allí hace seis meses por las afectaciones sociales y ambientales causadas por el megaproyecto sobre el río Cauca. Afectaciones que llevan a los cañoneros y cañoneras a resistir en medio de diferentes tipos de desarraigo que se materializan, como lo muestran las historias de las siguientes fotografías, en la estigmatización y persecución por parte del Estado sobre las movilizaciones sociales en Colombia.

En momentos donde Hidroituango continúa en crisis y la incertidumbre sobre el presente y futuro se mantiene sobre los habitantes de los municipios aledaños al cañón del Río Cauca, la Corte Constitucional definió el pasado 11 de octubre que las consultas populares ya no podrían ser un recurso de la ciudadanía para frenar proyectos extractivos como Hidroituango. El argumento se basa en que la autonomía de las comunidades locales se invalida por la propiedad que tiene el Estado sobre el subsuelo del país.

Sin embargo, la Sección Cuarta del Consejo de Estado negó la tutela presentada por el Ministerio de Minas y Energía al reafirmar la competencia de los entes territoriales para decidir sobre proyectos extractivos y la obligación que tienen en realizar consultas populares para conocer la opinión ciudadana frente a la llegada de estos proyectos en sus territorios, incluyendo aquellos que “amenacen con crear cambios significativos del uso del suelo que dé lugar a una transformación de las actividades tradicionales del ente territorial”.

La sentencia sostiene que “las entidades locales conocen de manera directa y con un alto grado de proximidad las necesidades de su comunidad, por lo que la autonomía territorial tiene un nexo directo con la democracia. […] El mecanismo de la consulta popular es una instancia característica de la democracia participativa, que busca legitimar planes y proyectos en aspectos que de manera directa inciden en el espacio local y más próximo de los ciudadanos”.

Este choque de intereses dentro de las entidades del Estado complejiza el panorama de las movilizaciones sociales en el país, en tanto las alternativas de acción política desde el marco de la legislación nacional se vuelven más difusas y, en ocasiones, inviable: la construcción de Hidroituango, por ejemplo, implicó la inundación del puente El Pescadero que, más que un puente, era un lugar fundamental para el esclarecimiento de casos de desaparición forzada en la zona que no fueron atendidos ni investigados por las entidades competentes del Estado colombiano.
La implementación de proyectos extractivos sobre el territorio significa el despojo de las formas de vida y existencia de las comunidades locales. Los censos para indemnizar el destierro de sus lugares de origen, la presencia de la fuerza pública, las amenazas contra la vida y las masacres (como las ocurridas en la década de 1990 en Ituango) son estrategias que tienen este tipo de modelos de desarrollo para que familias enteras deban salir en búsqueda de otros lugares para reiniciar la existencia.

En casos como los de Valdivia y Puerto Valdivia, Sabanalarga e Ituango, el desarraigo territorial está representado en la toma de las alcaldías municipales, parques y coliseos por parte de los cañoneros y cañoneras desplazados que los convierten en sus albergues; un panorama ridículo y desalentador sobre las maneras en que el desarrollo llega a los territorios.
Hidroituango inundó las playas de encuentro cañonero, las orillas donde se ejercía el barequeo y la minería artesanal, las montañas del cañón donde se sembraban alimentos, la fauna y la flora del bosque seco tropical, y los puentes que posibilitaban el intercambio cultural y económico entre municipios. Es la pérdida de lugares de memoria donde la cultura cañonera y su cosmogonía se expandían.

A la vez, el desarraigo territorial es un desarraigo de saberes. Transitar por lugares y dinámicas de vida que desconocen pasa por hallar otras alternativas económicas a las que se tienen que habituar: dejar de lado los saberes y conocimientos tradicionales por unos que representan la inestabilidad económica y cultural a la que hoy se enfrentan cientos de cañoneros y cañoneras al no poder volver a practicar sus oficios habituales sobre el cañón del río Cauca.

Éstas son formas de desarraigo que legitiman decisiones como la de la Corte Constitucional el 11 de octubre pasado y las intenciones del Ministerio de Minas y Energías. La expropiación de los territorios es la expropiación de maneras de vivir y de los derechos que, por tradición y ancestralidad, las comunidades tienen sobre ellos. Es una conversión sobre los significados y usos que allí se han dado. Don Remigio Moreno, líder cañonero que acompañó la movilización contra Hidroituango hasta donde su salud física y mental lo dejó, lo sintetizó con la siguiente reflexión: “Nos están robando el agua para vendérnosla a nosotros mismos. A nosotros nos queda muy extraño esto siendo de nuestro territorio. Nosotros siendo propietarios de las cosas y que vengan a quitarnos las maneras de nosotros vivir de ahora en adelante”.

Unos 500 cañoneros y cañoneras de varios municipios afectados por Hidroituango se movilizaron de manera pacífica hasta Ituango para pedir el desmantelamiento manual de la represa y evitar un desastre ambiental y humano aún mayor del que ya ha ocurrido. Al frente de ellos, está el embalse por el que se reemplazó el puente El Pescadero (Ituango). Fotografía: Archivo audiovisual Cañoneros del Río Cauca. Ituango, Antioquia, septiembre 2018.
Hidroituango inundó el puente El Pescadero que conectaba a Ituango con el resto de Antioquia. Es una inundación que fractura la esperanza de decenas de familias por tener esclarecimiento sobre los cuerpos de personas que desde allí fueron lanzados al Río Cauca. Fotografía: Archivo audiovisual Cañoneros del Río Cauca. Ituango, Antioquia, septiembre 2018.
José Luis Mora (derecha) era barequero en Sabanalarga. La inundación de las playas donde ejercía su oficio le llevó a buscar otras alternativas económicas para su sobrevivencia y la de su hija de tres años de edad. Fotografía: Archivo audiovisual Cañoneros del Río Cauca. Ituango, Antioquia, septiembre 2018.
Las personas que salen y entran de Ituango ahora deben hacer filas para ser transportadas de un lado a otro a través del embalse de Hidroituango. La espera como forma de control y orden social impuesto sobre las comunidades. Fotografía: Archivo audiovisual Cañoneros del Río Cauca. Ituango, Antioquia, septiembre 2018.
Desde que llegó la caravana cañonera al embalse de Hidroituango, la Policía Nacional no se despegó de la movilización, con el fin de vigilar las acciones pacíficas de la agenda de la movilización social. Fotografía: Archivo audiovisual Cañoneros del Río Cauca. Ituango, Antioquia, septiembre 2018.
La inundación las montañas cañoneras. La tala de árboles del bosque seco tropical. El Río Cauca estancado. Fotografía: Archivo audiovisual Cañoneros del Río Cauca. Ituango, Antioquia, septiembre 2018.
Desde los inicios de su construcción, el proyecto Hidroituango desplegó estrategias comunicativas que, en palabras de los antropólogos Aida Gálvez, César Cardona y Marcela Pinilla, representan un “vaciamiento y re-significación” de los sentidos locales sobre el Río Cauca y su cañón. Asimismo, el proyecto contrató al Ejército Nacional como su cuerpo de seguridad privada. Fotografía: Archivo audiovisual Cañoneros del Río Cauca. Ituango, Antioquia, septiembre 2018.
Campesinos contra campesinos. Luego de pasar el embalse, a las afueras de Ituango la Policía y el Ejército Nacional esperaban la caravana de cañoneros y cañoneras para empadronar y requisar sus pertenencias. Ambas, acciones ilegales y autoritarias por parte de instituciones del Estado nacional a pesar del símbolo de la paz marcado en el tronco que habla del momento por el que pasa el país. Fotografía: Archivo audiovisual Cañoneros del Río Cauca. Ituango, Antioquia, septiembre 2018.
La barrera. Al llegar al coliseo donde les esperaban familias alojadas en él desde hace seis meses, la Policía Nacional no permitió la entrada al coliseo de los cañoneros y cañoneras que venían en la caravana. La olla comunitaria para alimentar a los compañeros que viajaron desde la noche anterior debió ser utilizada a las afueras del lugar. Fotografía: Archivo audiovisual Cañoneros del Río Cauca. Ituango, Antioquia, septiembre 2018.
Narrativas de resistencia. Las mujeres cañoneras albergadas en el coliseo de Ituango pasan el tiempo y la incertidumbre tejiendo mochilas que representan su sentir y pensamiento frente a lo que ocurre en su territorio de origen. Fotografía: Archivo audiovisual Cañoneros del Río Cauca. Ituango, Antioquia, septiembre 2018.
Dos niños y su madre observan por la ventana de su casa la marcha de la movilización cañonera que terminaría en un plantón en el parque principal de Ituango. El “fuera de campo” de la movilización vista desde una opinión pública sobre la que recaen las estrategias comunicativas tanto de Hidroituango como de los cañoneros por la disputa de las narraciones hegemónicas en la memoria histórica del cañón del Río Cauca. Fotografía: Archivo audiovisual Cañoneros del Río Cauca. Ituango, Antioquia, septiembre 2018.
La marcha de la movilización cañonera culminó en el parque principal de Ituango donde generaron espacios de debate y reflexión sobre la problemática que enfrentan con Hidroituango. Si bien el interés es llegar a la opinión pública que se muestra indiferente al asunto, estos espacios de diálogo son también espacios de formación política para los integrantes de la movilización misma. Fotografía: Archivo audiovisual Cañoneros del Río Cauca. Ituango, Antioquia, septiembre 2018.
Dos policías vestidos de civil tomaron registro fotográfico y audiovisual de los cañoneros y cañoneras pertenecientes a la movilización social. Fotografía: Archivo audiovisual Cañoneros del Río Cauca. Ituango, Antioquia, septiembre 2018.
Las marcas del desarrollo sobre el cañón del Río Cauca. Pescadores con la lancha inundada y un árbol del bosque seco tropical muerto. Fotografía: Archivo audiovisual Cañoneros del Río Cauca. Ituango, Antioquia, septiembre 2018.

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